Oct
23

¿Cómo una decoradora acaba siendo Home Stager?

Estudio, trabajo, maternidad, conciliación, …
camino, evolución… Emprendizaje… aprendizaje

 

¿Parece complicado… o… no?

Algo que siempre he tenido en mente ¿Cómo puede ser que las casas se vendan con tan poco respeto hacia propietario y hacia comprador? Esta es la pregunta que me encontré en el camino.

Los decoradores hacemos de todo. Diseñar, proyectar y reformar, desde locales comerciales, hoteles, portales, peluquerías, bares y… viviendas. Desde pequeñaja me había llamado la atención “El Hogar”. Jugaba en el suelo a recrear mi propia casa: Las paredes las marcaba con lápices de colores e iba amueblando con El lego, Argamboys… los muebles que no tenía los hacía con el cartón de las cajas de zapatos, telas sobrantes del costurero de mi madre, gomaespuma… Al terminar tenía que recoger todo y otro día, vuelta a empezar! Cada día lo iba mejorando, perfeccionando. Ahí mi primer contacto con los espacios. Ya más chavalita, admiraba a una prima mía muy querida, Ana, estudió Diseño de Interiores. Cada dos por tres estaba en su casa viendo los dibujos, proyectos y maquetas que inundaban su habitación.

¡Yo también quería ser decoradora! …Y así fue!



 

Sin formación no hay base

Estudié diseño de interiores, pero la verdadera formación vino tras el título. Al día siguiente de finalizar la reválida estaba trabajando como dependienta en una tienda de venta de molduras de escayola, arcos, muebles creados con este material. Este fue mi primer contacto con el mundo laboral real.  Mi primera nómina: 78.000 pesetas, con las pagas prorrateadas… y yo, estaba encantada! Pasé por Saracibar Interiores unos años, una reconocida mueblería de Vitoria donde tomé contacto con toda clase de mobiliario: salón, juveniles, mueble auxiliar… estilismo también, ya que venden cortinas, papeles decorativos, iluminación, y toda clase de elementos decorativos. Durante una temporada trabajé también en una empresa de maquinaría de hostelería y frío industrial. ¿Qué distinto verdad? ¿Qué hacía yo allí? Llevaba la oficina de una pequeña empresa familiar con 3 técnicos y un comercial. Necesitaban “chica para llevar oficina con conocimientos de Autocad”, y yo que había hecho un pequeño curso de contabilidad, porque nunca sabes dónde vas a caer… allí estuve feliz durante algo más de 3 años, pero… a pesar de ser un trabajo estable, con una familia encantadora… yo necesitaba diseñar, proyectar… embellecer espacios. Hice varios cursos de reciclaje para retomar el mundo de la decoración, trabajé codo con codo con una decoradora durante unos años en un modesto estudio, y allí aprendí mucho sobre esta profesión.

 

conciliación

Llegaron mis hijas, June y Naroa y con ellas… un parón laboral forzado. No fue una decisión propia, el mundo laboral de hoy en día aún no está preparado para entender la conciliación, maternidad y el trabajo en muchos ámbitos.

Otra etapa, muy importante, que me hizo disfrutar de mi vida familiar, de mis hijas y tiempo para una profunda reflexión laboral. Pasé por el Ayuntamiento de Vitoria en un curso de formación y contratación para mujeres donde realizábamos representación gráfica de proyectos con programas como Autocad, 3D Studio y Photoshop, pero este contrato era solo por unos meses, nació Naroa y… me encontré con una terrible realidad. Era prácticamente imposible encontrar un trabajo conciliable con la vida familiar. Siempre he querido trabajar, pero mis hijas son prioridad para mí. Me llegaron a ofrecer un puesto como encargada en una tienda de decoración preciosa, de toda la vida en Vitoria, pero… cómo iba a trabajar a jornada partida, con horario comercial, de lunes a sábado. Y… cuándo veía a las niñas? En el desayuno? La conciliación era imposible. Los trabajos conciliables eran en unas condiciones tremendamente abusivas. Acabé trabajando en un jantoki (comedor escolar) 2´5 horas al día, calendario perfectamente conciliable. Este trabajo me permitió seguir en contacto con la vida laboral, atender a las niñas y tiempo para ir poniendo un proyecto en marcha.

 

inmobiliaria e interiorismo, de alguna manera podían de ir de la mano?

Una de las entrevistas de trabajo que tuve durante mi periodo de búsqueda fue en una inmobiliaria. Para entonces yo ya había pensado en alguna ocasión que inmobiliaria e interiorismo, podían de ir de la mano. ¿No sé trata de entender espacios? Si yo soy capaz de entender un espacio, imaginar y proyectar en él… no es más fácil ayudar a un posible comprador a proyectarse en la vivienda? No podía yo embellecer un espacio para que al ojo del comprador fuera más atractivo. O, tal vez, era capaz de vender una vivienda con una idea de reforma, y transmitírselo al visitante. ¡Eran tantas las ideas que me rondaban por la cabeza!

También por esta época a mis hermanos y a mí nos tocó vender la casa de mis padres. Fue una labor dura, ya que se removían muchos sentimientos, la necesidad de vender era imperiosa y las inmobiliarias tradicionales lo hacen… tan mal… Conectan tan poco con el vendedor… lo único que hicimos fue bajar y bajar el precio de la vivienda durante un año hasta que se vendió, un precioso piso en pleno centro de la ciudad, que no supieron vender, ya que estaba MUY desactualizado y vestido con pesados muebles, cortinones… no se veía el espacio! No supieron transmitir la belleza y las posibilidades de una vivienda, se limitaron a mostrársela al visitante tal cual estaba.

Y mi interior se seguía removiendo.

 

Entre tanto comenzaron a aparecer en TV estos programas 
“¿Lo amas o lo vendes?”, “Reformar para vender”

y a mí se me iban abriendo los ojos como platos. “Es esto lo que he tenido en mente estos años”, “Es esto lo que se debe hacer”, pero… por qué no lo hacen así!!!? Una tarde y tras una conversación con Silbia, una antigua compañera de trabajo y buena amiga, que durante un tiempo de arranque fue socia mía; me puse a investigar y vi que, no sólo existía la actividad, sino que además tenía nombre: “Home Staging”.

 

Nunca había valorado trabajar por mi cuenta, emprender, pero… ¿por qué no?

Era capaz, me había preparado para esto toda mi vida. Conocía mi profesión que me daba base para poder arrancar con esta, conocía el funcionamiento de una empresa, ya que lo vi mientras trabajaba en la oficina en aquella pequeña empresa familiar, conocía también el funcionamiento de un estudio y cómo se desarrollaban proyectos desde el primer contacto con el cliente, hasta la finalización de este. Dominaba las herramientas gracias al periodo de contratación en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Tenía las ganas de llevar a cabo un proyecto como este, que me había rondado la cabeza desde hacía años, para el que tenía una base, importante de decoración y para el que solo me faltaba… formarme en la técnica de Home Staging y la gestión inmobiliaria. ¿Por qué no? Adelante!

 

Este proyecto lo arrancamos juntas Silbia y yo con muchísima ilusión, aunque lamentablemente Silbia no pudo continuar por razones familiares de peso. Desde aquí aprovecho para hacer un pequeño homenaje a quien me acompañó en estos primeros pasos. Gracias Silbia y un abrazo, todo esto es parte de ti también ^_^. Nos formamos en Madrid y en Pamplona. En esta última formación tomé contacto con Joana Aranda, y un año después de arrancar la actividad y coincidiendo con la marcha de Silbia comencé a representar a “Casas a Punto” en Álava.

 

Tengo dos líneas de negocio: El interiorismo, especializado en el hogar, que es mi pasión y lo que me gusta, y el Home Staging, que me ha enganchado y enamorado. No he parado de trabajar desde el minuto uno. Ahora trabajo con un equipo fantástico como es Casas a Punto, con mis compis Joana Aranda, Pati Gubieda, Leticia Bautista, Mónica Carrasco y Carmen Castro, y como no Raquel Perez, nuestra maravillosa reponsable de la Escuela de Home Staging de Casas a Punto y Community Manager. Somos un equipo potente y nos divertimos trabajando… qué más se puede pedir!!!

Es el resultado del trabajo realizado, desde aquellas casitas que montaba de niña en el suelo de la casa de mis padres, esa pequeña tiendecita de escayolas donde gané mi primera nómina, pasando por mueblerías como Saracibar Interiores donde conocí el mueble y el trato exquisito con los clientes, oficinas como las de SAT Alavesa donde vi cómo funciona una empresa desde dentro, pasando por un estudio de decoración, donde aprendí a desarrollas proyectos de inicio a fin y centros escolares como Luís Dorao donde daba de comer y cuidaba a niños de infantil y primaria, que me dio soporte para poder ir desarrollando el proyecto que hoy tengo entre manos.

¡Aprovecho para enviar un abrazo a mis niños y compañeros, de los que me acuerdo muchíiiiisimo!!!

 

TODO SUMA

Nada viene por nada.

Hay que valorar y exprimir cada situación que te encuentras en el camino.

Observar, aprender, ser humilde.

Soñar, proyectar una vida y un trabajo.

Esto último se debe entender como uno.

 

Animo a todo aquel que me esté leyendo a qué continúe, siempre adelante, sin menospreciar nada que te encuentres en el camino. De todo, de lo más mínimo e insignificante se puede sacar conocimiento, profesional o personal, una idea, el comienzo de un proyecto grande o pequeño.

Siempre trabajar, soñar y crear.

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