Nov
03

¡¡¡QUIERO COMPRAR ESE PISO!!! PERO… ¿ME LO PUEDO PERMITIR?

Lo vuestro ha sido amor a primera vista. Tú te has fijado en él y él te ha invitado a que pasaras. Lo tiene todo: es elegante, irradia luz, para su edad se mantiene perfectamente y cumple todos los requisitos que estabas buscando pero… no dejes que Cupido te nuble la visión.

¡¡¡Este piso cuesta un dineral!!! ¿Me lo puedo comprar?

Seguro que alguna vez te has quedado parado delante del escaparate de una inmobiliaria fantaseando con los anuncios de pisos que allí estaban expuestos o te has imaginado viviendo en alguna de las casas que nos ofrecen los portales inmobiliarios “on-line”. ¡Yo sí! Pero luego llega la dura realidad de nuestra cuenta corriente y como se suele decir: “cuando el dinero falta el amor salta por la ventana”.

Puede que éste sea nuestro caso o quizá no. Sólo es una cuestión de hacer números y ver hasta dónde alcanza nuestra economía.

¿Puedo permitirme el piso de mis sueños?

Como comentaba en el post anterior, comprar una vivienda puede que suponga la inversión más grande que realicemos en nuestra vida y va a conllevar que nuestra economía doméstica se vea resentida.

Antes de nada debemos tener en cuenta que, a la hora de comprar una vivienda, no podemos limitarnos a calcular la cuota de la hipoteca. Tenemos que tener en cuenta que es necesaria una buena cantidad de dinero líquido para hacer frente, por ejemplo, a la entrada.

Hay que contar que la entrada representa en torno al 20% del precio total de la vivienda. Las entidades financieras suelen prestar el 80% del valor de tasación de la casa (máximo legal). ¡Cuidado con esto! He dicho valor de tasación y no precio de la vivienda. Es decir, comprar a buen precio puede significar que el 80% del valor de tasación sea más que el 80% del precio de venta. Pero, ¿qué ocurre cuando se compra a un precio mayor que el valor de tasación que nos dé el banco? Pues que tendremos que aportar más del 20% del precio de venta o precio de la vivienda.

Esto puede resultar un poco complicado de entender así que vamos a intentar poner un ejemplo para aclarar estos conceptos.

Vamos a suponer que queremos comprar una vivienda cuyo precio de venta es de 250.000 € (precio de mercado), sin embargo el valor de tasación que nos da el banco es de 220.000 €. Como hemos comentado anteriormente el banco, en caso de que nos conceda el préstamo hipotecario, por regla general, sólo nos dará el 80% de este valor de tasación que serían 176.000 € (el 80% de 220.000 €). Por tanto, nosotros, como compradores tendremos que pagar el resto que serían 74.000 €, es decir, el precio de venta – 80% del valor de tasación (250.000 € – 176.000 €= 74.000 €).

Además, no podemos perder de vista los gastos derivados de la formalización del préstamo que vienen a suponer, como media, el 10% de ese préstamo, es decir, 17.600 € (el 10% de 176.000 €)

Como resumen, para comprar ésta casa tendremos que contar con 91.600 € (74.000 €+ 17.600 €) antes de contratar la hipoteca.

Para muchos, el pago de esta entrada y no la cuota mensual, es el mayor obstáculo para adquirir una vivienda.

Bueno, supongamos que “este pequeño” detalle está solventado y ya formamos parte de ese selecto club de los llamados “hipotecados”. La pregunta que debemos hacernos es, ¿puedo asumir la cuota como gasto fijo todos los meses sin tener que hacer excesivos sacrificios?

Una forma muy utilizada para determinar el tope que podremos pagar es la capacidad de endeudamiento, es decir, el porcentaje de ingresos netos que podemos destinar al pago de deudas, con sus correspondientes intereses, sin comprometer seriamente nuestra seguridad económica.

Los expertos coinciden en que la totalidad de estas cuotas mensuales destinadas a pagar deudas no deberían, en ningún caso, sobrepasar el 40% de los ingresos netos mensuales. Pero cuidado con ésto, el 40% es el límite máximo recomendado de endeudamiento total incluyendo las cuotas de las demás deudas pendientes como pueden ser: préstamos personales, el préstamo del coche, las compras que se han hecho a plazos o las cuotas a pagar de las tarjetas de crédito.

Otros expertos rebajan el límite máximo de endeudamiento a un 35% de los ingresos y el de la hipoteca a un 30% en previsión de que los tipos de interés subieran o que los gastos domésticos aumentaran en relación a los ingresos.

Así que ahora sólo nos queda hacer números para ver si vamos a ser capaces de asumir la cuota mensual de la hipoteca y si no fuera el caso, tenemos varias opciones:

  • Intentar acceder a una vivienda más barata.
  • Aplazar la compra hasta que se disponga de mayores ingresos.
  • Posponer la compra hasta que hayamos ahorrado lo suficiente para pagar mayor entrada y así necesitar menos financiación.
  • Reducir otras deudas pendientes.

Desde Casas a Punto Bizkaia te podemos asesorar en la compra de tu vivienda para que vuestra historia de amor tenga un final feliz 😉

Carmen Castro de Miguel. Casas a Punto Bizkaia

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